El espacio de Alba Llanes
  No basta
 

No basta.

 

No basta ya con entrar en un sitio de Internet llamado cristiano, y buscar la Declaración de Fe de la organización, iglesia o ministerio, dueño del mismo. Esas antiguas declaraciones que, más o menos, seguían el modelo de los viejos credos, ya no bastan para saber si el sitio donde uno está entrando, ha sido o no afectado por la levadura de la falsa doctrina.

Entra usted en algún lugar cristiano del ciberespacio, y encuentra que sus dueños creen en la Trinidad, en el nacimiento virginal de Cristo, en su sacrificio expiatorio, en su segunda venida y en otras verdades que señalan, prima facie, una postura cristiana evangélica sana. Pero pronto, - ¡oh sorpresas de las sorpresas! -, usted encuentra también interesantes novedades: un “Calendario Profético”, para el año en curso, del inspirado profeta Pancracio Verdolaga, los últimos “Decretos Apostólicos” del apóstol Dr. Pichicho de la Tomatera, y un estudio acerca de cómo los cristianos nacidos de nuevo, trasladados del reino de las tinieblas al de la luz admirable de Dios, todavía tienen que ser liberados de demonios y de maldiciones ancestrales, porque  la sangre de Jesucristo derramada en su vicario sacrificio no basta, porque el Espíritu Santo es incapaz de desplazar, del corazón del creyente, a esos demonios, y tiene que convivir lamentablemente con ellos, compartiendo territorios y afectos. Tiene que convivir irremediablemente hasta que aparece el James Bond de la Liberación, la Mujer Maravilla de la  Sanidad Interior, que con un pre-encuentro, un encuentro y un post-encuentro, tipo G12, solucionan lo que el soberano Dios omnipotente, no pudo solito.

La próxima vez que entre a un sitio llamado cristiano, de Internet, tome el yelmo de la salvación, embrace el escudo de la fe, revístase con la coraza de justicia, cálcese los pies con el apresto del evangelio de la paz, y sujete bien en su mano la espada del Espíritu, la Palabra de Dios, para que no sea contaminado doctrinal y espiritualmente por las mortíferas emanaciones de doctrinas pseudocristianas que tienen su origen en las tenebrosas honduras del infierno.

 

Llanes,  Alba. (Rancho Cucamonga, California: 
EDICI, 2006).

 

 
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