El espacio de Alba Llanes
  Gastar pólvora en chimangos
 

Gastar pólvora en chimangos.

 

En Argentina, hay un dicho que dice: “No gastés pólvora en chimangos”. Creo que puede entenderse, aún cuando no sepamos exactamente qué es un dichoso “chimango”. Me vino esta frase popular a la mente, mientras leía algo escrito en el sitio de Internet de la Red de Intercesores de Colombia. Inspirados en una profecía de un popularísimo y autoproclamado apóstol y profeta posmoderno, este grupo de intercesores ora por la transformación sociopolítica de ese país sudamericano.

Según la información del sitio, la profecía de marras fue recibida por dicho “apóstol” y “profeta”, en el año 1995, en uno de sus viajes a través de ese país. Él cuenta que Dios le dijo: “Hijo, si cambia Colombia, cambia el mundo”. El resultado de esto ha sido, no sólo la  movilización de una buena cantidad de personas que están orando intensamente por Colombia, sino aún, el diseño de estrategias concretas de carácter espiritual, para convertir a ese país en una especie de territorio teocrático y, aún más, la creación de un mapa que contiene lo que sería la nueva división político – administrativa de la nueva Colombia, inspirada en supuestamente  claras directrices reveladas por el Espíritu Santo

El primero de los resultados es excelente. Levante el Señor miles y miles de cristianos que, en cada uno de sus respectivos países, eleven su voz de clamor y de intercesión a favor de sus habitantes, para que millones de personas puedan ser trasladadas del reino de las tinieblas, al reino de la luz admirable de Dios, para que el gobierno soberano de Dios se extienda en más y más corazones, para que los creyentes en Cristo Jesús, nacidos de nuevo, cumplan su misión de sal de la tierra y luz del mundo, hasta que el Señor venga y establezca definitivamente Su reino en toda su máxima expresión.

Pero los otros resultados de esa “profecía”, me hacen reflexionar.

Primero, que cada creyente, cada intercesor, debe orar e interceder, aún guerrear en oración, por lo que realmente corresponde, por lo que el Señor ha establecido, por lo que el Espíritu Santo ha revelado en Su Palabra, a saber, la expansión espiritual del Reino de Dios, en los corazones, en esta presente dispensación. Nuestro Señor Jesucristo no dio la orden de establecer teocracias, sino de ir y anunciar el evangelio; no nos mandó a conquistar política y económicamente a los reinos de este mundo, sino liberar espiritualmente a los cautivos de Satanás y asistir con amor, en todo lo necesario, al necesitado, al hambriento, y al menesteroso.

Segundo, que orar por un cambio en las estructuras sociopolíticas de un país, sencillamente para que la Iglesia imponga el Reino de Dios, y luego lo entregue a Cristo, es un viejo error doctrinal, proveniente del posmilenialismo, que ha aparecido con maquillaje nuevo en la llamada “Teología del Reino Presente”, sostenida ahora por neopentecostales y neocarismáticos.

Pero aún más, en tercer y último lugar, orar y guerrear espiritualmente para establecer el Reino de Dios en el orden sociopolítico y económico, actualmente, es sencillamente errar al blanco en el propósito de la oración intercesora; es derrochar energías y recursos espirituales en una estéril batalla, a la que Dios no nos ha llamado; es, en definitiva, como dice el viejo adagio argentino: “gastar pólvora en chimangos”.

       
                 Llanes,  Alba. (Rancho Cucamonga, California: 
                                                      EDICI, 2006).

 

 
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